agosto 24, 2010

Sorpresas, acontecimientos inesperados, actos que traen regocijo, felicidad.
Felicidad que viaja desde lo remoto del cosmos, desde un pasado no tan distante, un acto que trae esperanza.
Un pasado verde y feliz, un recuerdo distante de bellas épocas de oro y juventud.
Épocas donde no había preocupación, épocas de plenitud mental.
Un lugar guardado en mi memoría.
Un pasado movedizo, un pasado que trae sonrisas, un pasado alegre también...
Nos contempla desde lo lejos, para ver como evolucionamos ante las posibilidades y los desafíos.
Un pasado que trae esperanza, un pasado que alienta el cambio, un pasado anti inercia, un pasado rasonable.
Me convenzo cada día más, que el cambio, la revolución, son la clave para un mejor porvenir, para enfrentar con nuevas armas el futuro.
Momentos como este, me hacen desear tenerte más cerca mio, para poder aprender mejor de mis errores, como si fueses un camino a seguir, como si fueses una partitura, como si fueses esa madre ausente.
Un tutor, que me diga hacia a donde ir, cómo avanzar.

El pasado brilla como la Luna en una noche despejada, el pasado sigue ahí, enseñandome cosas, el pasado sigue ahí, desafíante, quizá, más que el futuro.

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