La incertidumbre, la felicidad.
Son cosas que me tocan, pero que no puedo ni podré entender en su totalidad.
Pero son cosas, sensaciones, que me llegan, tal vez más, tal vez menos...pero llegan.
De apoco, la incertidumbre se aleja de mi, como por desgaste, no vencida, sino exhausta.
Y al ver que esta se va, aparece la felicidad, tímida, despacio, contemplando el panorama, viendo qué hacer.
Viendo si es propicio ingresar, viendo que todo parece marchar muy bien.
Ha quedado atrás, aparentemente, la tormenta, la hostilidad, aquel tiempo agrio y pesado del cual tanto nos costó salir a flote.
Pero aquí estamos, en la cima de la montaña.
Esperando que la felicidad se atreva a venir, esperando que la felicidad, venga con nosotros...

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