septiembre 08, 2010


Es complicado ponerse a pensar en que hay cosas que ya no van más.
Es complicado entender que a veces, lo que uno quiere no existirá.
Es complicado darte cuenta que lo que tanto deseaste nunca llegará.

Entre tanto mal estar, entre tanto sufrimiento, se alarga la espera, el podio de llegada parece hacerse cada ves más inalcanzable, cada vez más lejano y pequeño, e insignificante.

Pero es peor darte cuenta que por lo que peleaste tanto tiempo, se parece solo a un premio consuelo, que lo que obtiviste no es nada más que una ilusión, una duda.
Que todos esos malos momentos, todas esas peleas, todos esos silencios, fueron innecesarios, porque, al final, tu deseo se rompe en pedazos contra el piso, porque al final, tu vida está siendo manipulada por actores, tu vida es objeto de múltiples experimentos, disecciones y autopsias.

Te diste cuenta que tu vida está en el ojo de la tormenta, que está siendo señalada, que todos dudan de vos, de tu potencial, de que tal vez,  esa energía que utilizaste, podía servir mejor en otra cosa, si dejabas que las cosas se dieran...

Pero, porqué quedarse inertes ante el presente? Si no pruebo, nunca sabré qué pasará.
Es posible, que el resultado no haya sido el esperado, pero al menos, intentaste cambiar tu presente, al menos, sos conciente de que hiciste algo por vos, y por los demás, al menos, tengo un premio consuelo, al menos, me tengo a mi, al menos, tengo un entorno, aunque contaminado, es maleable.

Así que una vez más, recapacitaré acerca de todo lo que pasó este último tiempo, sobre todo lo que hice, y sobre como me atravezó nuevamente el arpón.
Sobre como nuevamente, la vida te pasa por ensima como si fueses su riel.
Sobre como pelear, aveces, no sirve de nada, porque no tenés las herramientas suficientes para mantener el resultado a travez del tiempo.
Y sobre como convivir con la estupidéz, la incoherencia, y el vacío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario