junio 14, 2010



Y luego de todo esto, quedó un hueco, una rajadura, un precipicio, vacío.
Después de tantos momentos, después de la felicidad, nada queda, por el capricho irreprochable.
Quizá los dos lo quisimos así, quizá,  ambos lo estabamos buscando, el quiebre, la ruptura, el alejamiento uno del otro. Un alejamiento que siempre estuvo presente, y acentuado este último tiempo, donde nada hubo allí.
Tiempo sin vida, tiempo seco, tiempos duros, tiempos de mal estar, agonizantes noches pensando qué me depara el futuro, en qué estará pensando esa mente tan vertiginosa, tan impredecible
Fue lindo mientras duró, mientras pensaba en la rosada primavera, mientras pensaba en el gris invierno, mientras pensaba en decidirme por algo, mientras dudaba de mi potencial, mientras dudaba de tu firmeza a travez del tiempo.
Esta vez, tengo que agradecerle a la duda, por salvarme, por rescatarme, esta vez, tengo que agradecerle a la inseguridad, a la nebulosa, porque gracias a ellas, no metí mas la pata, sino, quién sabe donde hoy me encontraría.
Llegué a la conclusión esta ves, de que en verdad, sentía algo por vos, que en realidad si me importabas, pero por suerte, las cosas se dieron así, antes que algo pasara.
La suerte estuvo de mi lado, aunque también, puedo sentir culpa y mal estar en este quiebre, porque me di cuenta que no soy tan frío, me di cuenta que no soy tan profundo, tan invulnerable, me di cuenta que lo que sentía por vos realmente era algo importante.

Por eso, gracias inseguridad, por llevarme a buen Puerto!

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