enero 19, 2010


No se puede clasificar la clase de sentimiento que en mi pecho se enlaza, en realidad, son muchos sentimientos, un ovillo de tela enredado, desprolijo, ilegible, volúble.

¿Porqué la gente es tan sensible, tan manipulable, tan mediocre, tan insensata, tan ciega, tan humana?

Simplemente, y lo más cercano que puedo decir ahora, lo más aproximado es dolor, desilución, esas palabras que suenan como eco en mi interior provocando fisuras, provocando desgaste.

Un cóctel de sensaciones sádicas.
De todos modos, no sé porqué reaccionas así, tan decadente, tan frágil, tan infantil, me preguntaré para siempre, qué hice, porqué esa rabia, ese aguijón punzante hacia mi, y sólo hacia mi!!
Es inaudito y simplemente incoherente, y no sólo eso, sino que, me produce una sensación desagradable y arcáica.
Acaso no puedo confiar siquiera en la gente que creía predilecta para mi? En esa gente en la que deposité toda mi confianza y plenitud? En aquellos en los cuales pondría las manos en el fuego?

¿Qué nos queda? ¿Qué más da?
¿Debo finalizar aquí nuestra relación? Una hermosa amistad de años, tirada a la basura por un capricho, por una tontera, por una personalidad ciclotímica e infante.

Nosé cómo reaccionar ante una situación así, realmente no lo sé. Qué debo hacer?
Es todo confusión, y desilución, me siento acuchillado, siento que desangro.

Necesitás pensar, recapacitar. Sos una persona capáz e inteligente, vos podés cambiar las cosas, yo no puedo hacer mas nada, hice todo lo que tenía a mi alcance para poder restaurar la paz, hacer las paces, pero, parece que no hay caso con vos.

La mente nos juega malas pasadas muchas veces, pero tropezar mil veces con ella, es algo grave, hay que retenerlo, hay que volver atrás y ser lo que solíamos ser, dos personas ciegas, cási enamoradas, al borde de la locura, al borde de todo.

Nostálgia? No, volver a las raíces es lo más conveniente para los dos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario